“Cuando comes del trabajo de tus manos, dichoso eres y bien será contigo. “Dichoso eres”- En este mundo; “Y bien será contigo”- En el mundo por venir” (Avot 4)
Cuando la persona trabaja tiene que tener en mente el propósito de su esfuerzo.
Si su esfuerzo es solo lograr deseos mundanos, no entiende hasta el momento el objetivo del porque a sido creado.
Es dichosa la persona que trabaja sabiendo que en definitiva su objetivo es construir su mundo espiritual, “El mundo por venir”, el mundo de las almas.
Es feliz la persona que tiene un propósito espiritual, sabiendo que todo no se limita a lo que este mundo le muestra, sino hay un mundo más allá de lo común.
Cuando la persona trabaja tiene que tener en mente el propósito de su esfuerzo.
Si su esfuerzo es solo lograr deseos mundanos, no entiende hasta el momento el objetivo del porque a sido creado.
Es dichosa la persona que trabaja sabiendo que en definitiva su objetivo es construir su mundo espiritual, “El mundo por venir”, el mundo de las almas.
Es feliz la persona que tiene un propósito espiritual, sabiendo que todo no se limita a lo que este mundo le muestra, sino hay un mundo más allá de lo común.
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