Y dijo Dios:´No es bueno que el hombre esté solo,crearé alguien que lo ayude´.Dios creó entonces de la tierra todas las bestias del campo y las aves del cielo,y El se las trajo al hombre para que las nombrara,y así como el hombre las nombró ese fue su nombre.Y Adán dio un nombre a todos los animales y aves del cielo y a las bestias del campo, pero para sí mismo, Adán no encontró ayuda" (Bereshit 2 ,18)
El hombre solo no es bueno, ya que debe desarrollar su facultad de dar. Para este fin Dios decide “Crearle alguien que lo ayude”.
Acto seguido, Adam establece el nombre de los seres vivos sin ningún tipo de inconveniente, pero para el mismo todavía “no había encontrado ayuda” y por eso se le dificultó concederle el nombre a su pareja.
Recién después de mucho buscar, el hombre encontró “lo bueno” de su mujer y fue en ese momento que le coloca su respectivo nombre, como dice la Torá: "Esta es ahora, hueso de mis huesos, carne de mi carne,esta será llamada ´mujer´porque de hombre fue tomada". (Bershit 2, 23)
Cuando tuvo que colocar los nombres de los animales no tuvo inconveniente, ya que los animales al no ser el objetivo de la creación, no son ni buenos ni malos.
Pero el hombre que si es el objetivo de la creación tuvo la tarea de encontrar lo inherentemente “Bueno” en relación a su mujer, y esto no fue tarea fácil, llevandole tiempo y esfuerzo hasta poder descubrirlo.
El hombre se complementa a si mismo y se vuelve “Bueno” al contraer matrimonio otorgando a su esposa de su bondad.
Cuando un hombre es bueno con su mujer es bueno consigo mismo, ya que ella es “Carne de su carne”, completando su objetivo celestial acá en la tierra.
El hombre solo no es bueno, ya que debe desarrollar su facultad de dar. Para este fin Dios decide “Crearle alguien que lo ayude”.
Acto seguido, Adam establece el nombre de los seres vivos sin ningún tipo de inconveniente, pero para el mismo todavía “no había encontrado ayuda” y por eso se le dificultó concederle el nombre a su pareja.
Recién después de mucho buscar, el hombre encontró “lo bueno” de su mujer y fue en ese momento que le coloca su respectivo nombre, como dice la Torá: "Esta es ahora, hueso de mis huesos, carne de mi carne,esta será llamada ´mujer´porque de hombre fue tomada". (Bershit 2, 23)
Cuando tuvo que colocar los nombres de los animales no tuvo inconveniente, ya que los animales al no ser el objetivo de la creación, no son ni buenos ni malos.
Pero el hombre que si es el objetivo de la creación tuvo la tarea de encontrar lo inherentemente “Bueno” en relación a su mujer, y esto no fue tarea fácil, llevandole tiempo y esfuerzo hasta poder descubrirlo.
El hombre se complementa a si mismo y se vuelve “Bueno” al contraer matrimonio otorgando a su esposa de su bondad.
Cuando un hombre es bueno con su mujer es bueno consigo mismo, ya que ella es “Carne de su carne”, completando su objetivo celestial acá en la tierra.
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