“Vuelve Israel, hacia Hashem Tu Dios porque tropezaste en tu trasgresión” (Oshea 14)
Volver a Dios, Teshuva, es una Mitzvá y como tal debe ser hecha con alegría.
Cuando una persona se da cuenta que se equivocó de camino no puede estar alegre. Por el contrario, lo invade la angustia de haberse desviada del buen camino.
En la Mitzvá de Teshuvá hay dos aspectos generales: Por un lado abandonar la mala senda y por otro lado la decisión férrea de comenzar el camino del bien.
Al meditar sobre el haber transitado el camino errado nos debe traer angustia y por otro lado al resolver enmendar nuestros actos nos debe llenar de alegría.
La angustia debe existir pero inmediatamente debe ser remplazada por alegría sabiendo que Hashem se regocija con nuestra Teshuva, teniendo la posibilidad de enmendar nuestra acción.
Volver a Dios, Teshuva, es una Mitzvá y como tal debe ser hecha con alegría.
Cuando una persona se da cuenta que se equivocó de camino no puede estar alegre. Por el contrario, lo invade la angustia de haberse desviada del buen camino.
En la Mitzvá de Teshuvá hay dos aspectos generales: Por un lado abandonar la mala senda y por otro lado la decisión férrea de comenzar el camino del bien.
Al meditar sobre el haber transitado el camino errado nos debe traer angustia y por otro lado al resolver enmendar nuestros actos nos debe llenar de alegría.
La angustia debe existir pero inmediatamente debe ser remplazada por alegría sabiendo que Hashem se regocija con nuestra Teshuva, teniendo la posibilidad de enmendar nuestra acción.
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