Le preguntaron a la “Sabiduría” sobre la suerte del pecador y contestó: “La muerte persigue al malvado”. La misma pregunta le hicieron a la “profecía” y contestó: “Debe morir”. La “Torá” contestó a dicha pregunta: “Que traiga una ofrenda expiatoria” y el mismo Dios dijo: “Que vuelva a mi y será perdonado”.
La “Sabiduria” utiliza la lógica y es lógico que el que opta por el camino del mal esta procurando su propia muerte, ya que así esta diseñado el mundo.
“La profecía” es el vínculo del ser humano con Dios. Cuando una persona peca este vínculo se ve dañado. Dios es la vida y la desconexión por intermedio del pecado genera la muerte.
“La Torá” es una Ley de bondad. A pesar que la persona que peca debe morir, de todos modos la persona puede expiar sus errores por intermedios de ofrendas. La Torá nos habla de las ofrendas animales. La persona que peca se compara en el momento del pecado con un animal, sin conciencia, es por eso que al traer su ofrenda debe reflexionar en su falta de conciencia comparándose en el momento del pecado con un ser inferior.
“Dios” le pide a la persona que cambie y al cambiar, Dios se conducirá recíprocamente. Un pecador que decide cambiar su conducta genera que Dios acepte su actitud “Olvidando” el pasado, y considerando de ahora en adelante la decisión de cambio.
Hashem espera que la persona acepte su equivocación, decidiéndose transitar el camino del bien. Esto genera que desde el cielo también allá una actitud de “Cambio”, atrayendo la persona para su vida bendiciones.
La “Sabiduria” utiliza la lógica y es lógico que el que opta por el camino del mal esta procurando su propia muerte, ya que así esta diseñado el mundo.
“La profecía” es el vínculo del ser humano con Dios. Cuando una persona peca este vínculo se ve dañado. Dios es la vida y la desconexión por intermedio del pecado genera la muerte.
“La Torá” es una Ley de bondad. A pesar que la persona que peca debe morir, de todos modos la persona puede expiar sus errores por intermedios de ofrendas. La Torá nos habla de las ofrendas animales. La persona que peca se compara en el momento del pecado con un animal, sin conciencia, es por eso que al traer su ofrenda debe reflexionar en su falta de conciencia comparándose en el momento del pecado con un ser inferior.
“Dios” le pide a la persona que cambie y al cambiar, Dios se conducirá recíprocamente. Un pecador que decide cambiar su conducta genera que Dios acepte su actitud “Olvidando” el pasado, y considerando de ahora en adelante la decisión de cambio.
Hashem espera que la persona acepte su equivocación, decidiéndose transitar el camino del bien. Esto genera que desde el cielo también allá una actitud de “Cambio”, atrayendo la persona para su vida bendiciones.
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