“No nos arrojes en la ancianidad, no nos abandones cuando nuestra fuerza flaquea” (De las plegarias de Iom Kipur)
“En la ancianidad” el instinto del mal deja a la persona libre para que lleve una vida espiritual, ya que ya se encargó de sacarle todas sus fuerzas durante la juventud.
Es por eso que le pedimos al Eterno que no nos abandone en la vejez, incluso cuando es relativamente más fácil volver a Dios y no tiene tanto mérito.
Cuando uno es joven tiene que utilizar su energía para volver a Dios, pero incluso que es mayor tiene que saber que Dios no lo abandona aceptando su Teshuva.
“En la ancianidad” el instinto del mal deja a la persona libre para que lleve una vida espiritual, ya que ya se encargó de sacarle todas sus fuerzas durante la juventud.
Es por eso que le pedimos al Eterno que no nos abandone en la vejez, incluso cuando es relativamente más fácil volver a Dios y no tiene tanto mérito.
Cuando uno es joven tiene que utilizar su energía para volver a Dios, pero incluso que es mayor tiene que saber que Dios no lo abandona aceptando su Teshuva.
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