1 El Eterno le dijo a Moshé: Ve al Faraón, pues “Yo” he hecho que su corazón y el de sus siervos se obstinen, para que pueda poner estas señales Mías en su medio (Bo 10)
Explican los Sabios: Hashem, el verdadero “Yo”, castigo al Faraón y su gente a causa de su arrogancia.
Le dijo el Faraón a Iosef: 44 El Faraón le dijo a Iosef: “Yo” soy el Faraón y sin ti ningún hombre puede levantar su mano o su pie en toda la tierra de Egipto.
Explican los Sabios: Ese “Yo” le salió caro al Faraón. Si el no hubiera sido tan arrogante, el pueblo hubiera cumplido su estadía en Egipto, tal como se la había vaticinado Hashem a Abraham, sin ningún percance, pero debido a la obstinación y arrogancia del Faraón tuvo que sufrir dolorosas plagas para humillarlo, reconcociendo el poder supremo del Eterno.
Está escrito: 5 Yo estoy parado entre El Eterno y vosotros (Vaetjanán 5).
Explican los Sabios: El “Yo” se interpone “entre” El Eterno y vosotros. La arrogancia se interpone entre la conexión de la persona con Dios, como esta escrito: Vuestros pecados dividen entre ustedes y vuestro Dí-s (Isaías 59, 2).
La persona tiene que saber que el único “Yo” verdadero es El Eterno, teniendo que soportar todo tipos de quebrantos hasta recocerlo.
Explican los Sabios: Hashem, el verdadero “Yo”, castigo al Faraón y su gente a causa de su arrogancia.
Le dijo el Faraón a Iosef: 44 El Faraón le dijo a Iosef: “Yo” soy el Faraón y sin ti ningún hombre puede levantar su mano o su pie en toda la tierra de Egipto.
Explican los Sabios: Ese “Yo” le salió caro al Faraón. Si el no hubiera sido tan arrogante, el pueblo hubiera cumplido su estadía en Egipto, tal como se la había vaticinado Hashem a Abraham, sin ningún percance, pero debido a la obstinación y arrogancia del Faraón tuvo que sufrir dolorosas plagas para humillarlo, reconcociendo el poder supremo del Eterno.
Está escrito: 5 Yo estoy parado entre El Eterno y vosotros (Vaetjanán 5).
Explican los Sabios: El “Yo” se interpone “entre” El Eterno y vosotros. La arrogancia se interpone entre la conexión de la persona con Dios, como esta escrito: Vuestros pecados dividen entre ustedes y vuestro Dí-s (Isaías 59, 2).
La persona tiene que saber que el único “Yo” verdadero es El Eterno, teniendo que soportar todo tipos de quebrantos hasta recocerlo.
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