“pues en El se regocija nuestro corazón…” (Salmo 33, 21)
Dicen los Sabios que el consejo para estar siempre contento, es “regocijase en El”, buscando constantemente estar apegado al Eterno y su camino, fuente de verdadera alegría.
Al apartarse la persona de la verdadera alegría, no obtendrá satisfacción, pero al vincular todas sus sendas con “El”, entonces, “se regocijará el corazón”.
El camino de lo mundano no ofrece alegría sincera, ya que la persona con sus límites no puede llegar a la esencia de la alegría, pero cuando uno se dispone a seguir el camino del espíritu, el camino eterno, vinculando todo su quehacer con El Eterno, obtendrá satisfacción, y regocijo constante, ya que en definitiva se aproxima al origen de la bendición.
Dicen los Sabios que el consejo para estar siempre contento, es “regocijase en El”, buscando constantemente estar apegado al Eterno y su camino, fuente de verdadera alegría.
Al apartarse la persona de la verdadera alegría, no obtendrá satisfacción, pero al vincular todas sus sendas con “El”, entonces, “se regocijará el corazón”.
El camino de lo mundano no ofrece alegría sincera, ya que la persona con sus límites no puede llegar a la esencia de la alegría, pero cuando uno se dispone a seguir el camino del espíritu, el camino eterno, vinculando todo su quehacer con El Eterno, obtendrá satisfacción, y regocijo constante, ya que en definitiva se aproxima al origen de la bendición.
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