“¿No Me temen?' declara El Eterno. ¿No tiemblan delante de Mí, Que puse la arena como frontera del mar, límite perpetuo que no traspasará? Aunque se agiten las olas, no prevalecerán; Aunque bramen, no pasarán sobre ella”. (Jeremías 5, 22)
Explican los Sabios: El mundo fue creado con “límites”. Las olas se alzan hasta su “frontera”, hasta que llegan a la costa, y regresan por su gran temor al Eterno.
Pero cuando se pierden los “límites” las olas pueden llegar a hacer estragos.
Los Sabios conectan el versículo antes mencionado con Purim. Hamán, el malvado, se levanta cual “ola”, debido a su soberbia, pretendiendo todo los honores para él, queriendo pasar el “límite”.
Pero la historia de Purim termina, siendo el que se lleva todos los honores y majestuosidad, Mordejaí, siendo este el verdadero límite, haciendo que las “olas de Hamán” retrocedan, reconociendo su lugar.
Está escrito: “Ha hecho paz dentro de tus fronteras; te sacia del mejor de los trigos” (Salmo 147)
Explican los Sabios: Si la persona quiere “paz”, necesita anticipar las “fronteras”, los límites, para luego obtener “trigo”, bendiciones.
“Hamán” no reconoce los límites, y por eso nunca busca la paz, pero “Mordejai”, enseña a la persona a conseguir la “paz” y la bendición, a través de los “límites” que El Eterno transmitió.
Explican los Sabios: El mundo fue creado con “límites”. Las olas se alzan hasta su “frontera”, hasta que llegan a la costa, y regresan por su gran temor al Eterno.
Pero cuando se pierden los “límites” las olas pueden llegar a hacer estragos.
Los Sabios conectan el versículo antes mencionado con Purim. Hamán, el malvado, se levanta cual “ola”, debido a su soberbia, pretendiendo todo los honores para él, queriendo pasar el “límite”.
Pero la historia de Purim termina, siendo el que se lleva todos los honores y majestuosidad, Mordejaí, siendo este el verdadero límite, haciendo que las “olas de Hamán” retrocedan, reconociendo su lugar.
Está escrito: “Ha hecho paz dentro de tus fronteras; te sacia del mejor de los trigos” (Salmo 147)
Explican los Sabios: Si la persona quiere “paz”, necesita anticipar las “fronteras”, los límites, para luego obtener “trigo”, bendiciones.
“Hamán” no reconoce los límites, y por eso nunca busca la paz, pero “Mordejai”, enseña a la persona a conseguir la “paz” y la bendición, a través de los “límites” que El Eterno transmitió.
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