1 No verás el buey de tu hermano o su oveja que se extraviaron y los ocultarás de él; ciertamente se los devolverás a tu hermano. 2 Si tu hermano no está junto a ti y no lo conoces, entonces llévalos a tu casa y permanecerán contigo hasta que tu hermano pregunte por ellos, y entonces se los devolverás. (Ki Tetzé 22)
Dicen los Sabios que solo se debe cuidar, hacer permanecer en el hogar de uno al animal extraviado del prójimo y darle de comer, en el caso de que el animal produzca, pero si el animal no produce, se lo puede vender de inmediato.
De igual modo, dicen los Sabios, sucede con el “animal interno” que se encuentra dentro de la persona:
Si el “animal produce” y colabora con el servicio espiritual, se lo “debe alimentar”, pero si el “animal no produce”, y se niega a colaborar en la tarea espiritual, “no tiene sentido darle de comer”, ya que es en vano…
Dicen los Sabios que solo se debe cuidar, hacer permanecer en el hogar de uno al animal extraviado del prójimo y darle de comer, en el caso de que el animal produzca, pero si el animal no produce, se lo puede vender de inmediato.
De igual modo, dicen los Sabios, sucede con el “animal interno” que se encuentra dentro de la persona:
Si el “animal produce” y colabora con el servicio espiritual, se lo “debe alimentar”, pero si el “animal no produce”, y se niega a colaborar en la tarea espiritual, “no tiene sentido darle de comer”, ya que es en vano…
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