“En mi seguridad pensé que no vacilaría nunca. Eterno, con Tu favor has hecho que mi monte se yerga fuerte; cuando ocultaste Tu rostro, quede conturbado” (Salmo 30)
Explican los Sabios: La persona se siente “segura” de si misma, al punto que piensa que “nunca va a vacilar”.
Pero, “cuando Hashem oculta su rostro”, desaparece la paz interior y la persona comienza a estar “conturbada”, y confundida.
Solo con fe se sabe que cada uno de los ocultamientos del semblante divino, tienen el fin de que la persona se “yerga fuerte”, hasta llegar a un estado de paz perdurable.
Cada desafío proviene del “Favor Eterno”, de modo de hacer crecer a la persona, para que no vacile realmente.
Explican los Sabios: La persona se siente “segura” de si misma, al punto que piensa que “nunca va a vacilar”.
Pero, “cuando Hashem oculta su rostro”, desaparece la paz interior y la persona comienza a estar “conturbada”, y confundida.
Solo con fe se sabe que cada uno de los ocultamientos del semblante divino, tienen el fin de que la persona se “yerga fuerte”, hasta llegar a un estado de paz perdurable.
Cada desafío proviene del “Favor Eterno”, de modo de hacer crecer a la persona, para que no vacile realmente.
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