"Quienquiera que posea los tres rasgos siguientes forma parte de los discípulos de nuestro patriarca Abraham; y quienquiera que posea tres rasgos distintos forma parte de los discípulos del malvado Bilam.
Aquéllos que poseen un buen ojo, un espíritu humilde y un alma dócil forman parte de los discípulos de nuestro patriarca Abraham. Aquéllos que poseen un ojo malvado, un espíritu arrogante y un alma codiciosa forman parte de los discípulos del malvado Bilam". (Avot 5:22)
Explican los Sabios que a pesar que el malvado Bilam vivió en la generación de Moshé, de todos modos Bilam es la antítesis de Abraham, y no de Moshé.
Es sabido que el primer patriarca dedicó su vida a difundir la fe con gran amor a las criaturas. Por otro lado, Bilam se caracterizó por su gran egoísmo y perversidad, y por eso contradice en esencia al primer patriarca, a la bondad.
La Mishna en cuestión no analiza las diferencias entre Abraham y Bilam, sino la diferencia de los “discípulos” de ellos, ya que la manera de reconocer si una persona es virtuosa o no, es a través de sus alumnos, a través de aquellos que se esmeran por seguir el camino de bondad trazado por el maestro. Si los alumnos no son capaces de recibir el mensaje ancestral, algo está fallando en el maestro.
Termina diciendo dicha Mishna: “¿cuál es la diferencia entre los discípulos de Abraham, nuestro padre, y los discípulos de Bilam, el malvado? Los discípulos de Abraham, nuestro padre usufructúan de este mundo y heredan el Mundo Venidero...” (Avot 5, 22)
“Los discípulos de Abraham”, aquellas personas que se conducen con Torá y bondad, viven una vida de dicha y felicidad en este mundo, heredando la eternidad, mientras que los “discípulos de Bilam”, aquellos que se conducen con codicia, envidia, etc., viven una vida de tristeza y miseria, y no acceden a la eternidad del espíritu.
Aquéllos que poseen un buen ojo, un espíritu humilde y un alma dócil forman parte de los discípulos de nuestro patriarca Abraham. Aquéllos que poseen un ojo malvado, un espíritu arrogante y un alma codiciosa forman parte de los discípulos del malvado Bilam". (Avot 5:22)
Explican los Sabios que a pesar que el malvado Bilam vivió en la generación de Moshé, de todos modos Bilam es la antítesis de Abraham, y no de Moshé.
Es sabido que el primer patriarca dedicó su vida a difundir la fe con gran amor a las criaturas. Por otro lado, Bilam se caracterizó por su gran egoísmo y perversidad, y por eso contradice en esencia al primer patriarca, a la bondad.
La Mishna en cuestión no analiza las diferencias entre Abraham y Bilam, sino la diferencia de los “discípulos” de ellos, ya que la manera de reconocer si una persona es virtuosa o no, es a través de sus alumnos, a través de aquellos que se esmeran por seguir el camino de bondad trazado por el maestro. Si los alumnos no son capaces de recibir el mensaje ancestral, algo está fallando en el maestro.
Termina diciendo dicha Mishna: “¿cuál es la diferencia entre los discípulos de Abraham, nuestro padre, y los discípulos de Bilam, el malvado? Los discípulos de Abraham, nuestro padre usufructúan de este mundo y heredan el Mundo Venidero...” (Avot 5, 22)
“Los discípulos de Abraham”, aquellas personas que se conducen con Torá y bondad, viven una vida de dicha y felicidad en este mundo, heredando la eternidad, mientras que los “discípulos de Bilam”, aquellos que se conducen con codicia, envidia, etc., viven una vida de tristeza y miseria, y no acceden a la eternidad del espíritu.
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