Los jóvenes tienen mucha energía, pero esa energía, debe ser guiada por los maestros del espíritu, para que sea canalizada correctamente.8 Y Moshé y Aarón fueron retornados al Faraón y él les dijo: «Id y servid a El Eterno, vuestro Dios; ¿quiénes son los que van?». 9 Dijo Moshé: «Con nuestros jóvenes y nuestros ancianos iremos; con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y con nuestro ganado vacuno iremos, porque es fiesta de El Eterno para nosotros». (Bo 10)
El Faraón finalmente decide dejar partir a los judíos de su tierra. Pero pregunta: ¿Quiénes son los que van? Moshé, a pesar que debe dar respeto a los ancianos, antecede en forma especial a los jóvenes antes que a los ancianos. ¿Por qué?
Porque el Faraón no se oponía que los ancianos, ya sin fuerza, salgan de “Egipto”, pero a los jóvenes, pretendía el Faraón que se queden en Egipto, ya que el les quería “impartir enseñanza”, esa enseñanza de pensar que todo depende de la labor de nuestras manos.
Moshé se opone rotundamente y le dice al macabro Faraón: “Con nuestros jóvenes y nuestros ancianos”. Es decir que Moshé sabe que los jóvenes deben recibir instrucciones de los ancianos del pueblo de Israel, encargados de guiar a las nuevas generaciones por el camino del espíritu y la moral.
Cuando es así, empieza a ser “fiesta del Eterno”, porque Hashem se pone contento cuando los hijos van en el camino de sus ancestros.
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