El egoísmo siempre nos juega en contra.23 Nadie pudo ver a su hermano ni nadie pudo levantarse de su sitio durante tres días; pero, en las residencias de todos los Hijos de Israel había luz. (Bo 10)
Decía un rabino: “La vida es como un espejo. Cuando hay una lámina de “Plata” en el vidrio, no deja ver a los demás, y solo se percibe a uno mismo”.
Estamos ante la plaga de la oscuridad. La “oscuridad” hace que solo nos veamos a nosotros mismos, sin poder ver a los demás.
Pero hay un problema: “Ni nadie pudo levantarse de su sitio”. Es decir que cuando uno obra egoístamente, llegará el día que se necesitará de los demás y nadie “se levantará” para asistir a la persona egoísta. Porque la miseria trae más miseria.
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