Este versículo se hace difícil de entender: Los hermanos de Iosef ya le habían informado que su padre seguía con vida en la tierra de Israel, y el mismo Iehuda le acababa de recordar a Iosef, que el ya había preguntado por el, como esta escrito pocos versículos previos a este: 19 Mi señor ha interrogado a sus sirvientes, diciendo: ¿Tenéis un padre o un hermano? 20 Y nosotros le dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano. (Vaigash 44). Entonces, ¿Como es que Iosef pregunta por su padre?
Iosef, representa al Iehudí en el exilio. Así como Iosef no solo que no se vió influenciado por la diáspora sino que influenció positivamente en ella, del mismo modo tiene que suceder con nosotros, no siendo tragados por el Galut.
Iosef les dice a sus hermanos de donde extrajo la fuerza espiritual para sobreponerse al terrible Egipto que trataba de sofocar su alma para hundirlo en la promiscuidad y la falta de ética, y les dijo: ¿Mi Padre sigue con vida?». Con esto les quiso decir de donde obtuvo las fuerzas para sobreponerse a todas las tentaciones de Egipto. Si mi “Padre Celestial” sigue con vida y es vigente, ¿Cómo puedo sucumbir en el Galut, tan tristemente, seducido por cosas tan bajas?
Por eso Iosef pregunta: ¿Mi Padre sigue con vida?, para explicar la clave que lo salvó de ser consumido en el exilio. Del mismo modo debemos nosotros hacernos la misma pregunta, y no sucumbir en nuestro destierro, priorizando siempre la vida eterna a las tentaciones efímeras y pasajeras.
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