29 Iosef preparó su carroza y subió a encontrarse con Israel, su padre, en Goshen. Apareció ante él, cayó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largamente. 30 Entonces Israel le dijo a Iosef: «Ahora puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues sigues con vida». (Vaigash 46)
¿Por qué menciona, Iacov, el hecho de que ahora se puede morir tranquilo?
Sobre el versículo: “y lloró (Iosef) sobre su cuello largamente”, explica la Kabala que Iosef lloró porque en forma profética vió la destrucción del Beit Hamikdash que en un futuro los hijos de Iacov iban a construir.
Iaacov en ese preciso momento, al ver a su hijo personalmente, se dio cuenta de varias cosas. No solamente que estaba con vida física, no solamente que continuaba conservando las tradiciones de sus ancestros, sino más, se dió cuenta en la forma de que Iosef continuaba yendo por el camino de sus ancestros.
Fue en ese momento que Iaacov fue testigo del alto grado de espiritualidad de su hijo, al punto de poder apreciar de cómo su hijo se conmueve, hasta las lágrimas, de la situación del pueblo judío en el futuro, hablando esto de su gran apego a la causa espiritual, que siempre Iacov pretendió enseñar.
Fue en ese instante que Iacov dijo: “Ahora puedo morir”, ya que vió a su hijo continuador de su legado y transmisor del mismo a las futuras generaciones.
Un padre judío no puede darse el lujo de descansar hasta no ver el alto grado de espiritualidad de sus hijos, siendo de esta manera la única forma de asegurar la transmisión de nuestros valores a las siguientes generaciones.
Una vez que Iacov observó que “Egipto” no pudo erradicar de Iosef la pasión por su raíz y su legado, expresó su tranquilidad, pudiendo ahora ir tranquilo a “descansar en paz”, porque se dió cuenta que el judaísmo esta en buenas manos.
¿Por qué menciona, Iacov, el hecho de que ahora se puede morir tranquilo?
Sobre el versículo: “y lloró (Iosef) sobre su cuello largamente”, explica la Kabala que Iosef lloró porque en forma profética vió la destrucción del Beit Hamikdash que en un futuro los hijos de Iacov iban a construir.
Iaacov en ese preciso momento, al ver a su hijo personalmente, se dio cuenta de varias cosas. No solamente que estaba con vida física, no solamente que continuaba conservando las tradiciones de sus ancestros, sino más, se dió cuenta en la forma de que Iosef continuaba yendo por el camino de sus ancestros.
Fue en ese momento que Iaacov fue testigo del alto grado de espiritualidad de su hijo, al punto de poder apreciar de cómo su hijo se conmueve, hasta las lágrimas, de la situación del pueblo judío en el futuro, hablando esto de su gran apego a la causa espiritual, que siempre Iacov pretendió enseñar.
Fue en ese instante que Iacov dijo: “Ahora puedo morir”, ya que vió a su hijo continuador de su legado y transmisor del mismo a las futuras generaciones.
Un padre judío no puede darse el lujo de descansar hasta no ver el alto grado de espiritualidad de sus hijos, siendo de esta manera la única forma de asegurar la transmisión de nuestros valores a las siguientes generaciones.
Una vez que Iacov observó que “Egipto” no pudo erradicar de Iosef la pasión por su raíz y su legado, expresó su tranquilidad, pudiendo ahora ir tranquilo a “descansar en paz”, porque se dió cuenta que el judaísmo esta en buenas manos.
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