Dentro de cada uno de nosotros hay un alma pura que no quiere y no puede separarse del Creador.37 Si un hombre robare un buey o una oveja, y lo sacrificare o vendiere, pagará cinco vacunos en lugar del buey y cuatro ovejas en lugar de la oveja. (Mishpatim 21)
Preguntan los Sabios: ¿Por qué paga el ladón cinco veces más por un buey y cuatro veces más por una oveja?
Contestan los Sabios: La Torá quiere salvar el honor del ladrón que tuvo que cargar a la oveja, por eso paga menos, pero al buey que no tuvo que cargar paga más.
Preguntan los Sabios: ¿Qué honor puede tener un ladrón que decididamente fue a robar?
Contestan los Sabios: A pesar que el hombre ve las acciones, Dios ve el corazón, y sabe que incluso dentro de este delincuente hay un alma sana y pura que no quiere alejarse del Creador.
Es por eso que mientras que la justicia humana ve en esta persona un delincuente, aplicándole la severidad de la ley, Dios nos quiere enseñar que detrás de cualquier persona, por más bajo que haya caído, hay un alma pura que no quiere transgredir, por eso Dios lo mira con misericordia guardando su honor.
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