10 Comerás y te saciarás, y bendecirás El Eterno, tu Dios, por la buena Tierra que te dio. (Ekev 8)
Esav el malvado vendió su alma por un guiso ofrecido por Iacov, nuestro patriarca. El comió, se sació y maldijo todo lo bueno.
Pero a nosotros nos compete comer, saciarnos y acordarnos de donde proviene nuestro alimento.
Cuando uno bendice a Dios lo esta reconociendo como fuente y raíz de todo lo que tiene.
Esav el malvado vendió su alma por un guiso ofrecido por Iacov, nuestro patriarca. El comió, se sació y maldijo todo lo bueno.
Pero a nosotros nos compete comer, saciarnos y acordarnos de donde proviene nuestro alimento.
Cuando uno bendice a Dios lo esta reconociendo como fuente y raíz de todo lo que tiene.
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