15 Quien te conduce a través del gran y temible Desierto, de serpientes, víboras, escorpiones y la sed, por donde no había agua (Ekev 8)
El problema comienza cuando el desierto en donde uno transita se hace “Grande y terrible”. La persona comiera a tener miedo de todo su alrededor y pierde todo sano orgullo de lo que es.
Este pavor lo lleva a involucrarse en cuestiones ajenas a nuestro acervo, vinculándose con toda clase de “Serpientes y escorpiones” que lo alejan del objetivo sagrado.
Inevitablemente su alma comienza a tener “Sed” de verdad, ya que al desvincularse de su raíz comienza a sentirse vació.
El problema es cuando la persona llega a la conclusión que “No hay agua”, olvidándose que la Torá es la única fuente en donde puede saciara su sed, creyendo que su felicidad la obtendrá en campos ajenos a la tradición ancestral.
En conclusión: Inevitablemente vivimos en un “Desierto espiritual” pero no debemos tener miedo en expresar lo que somos, ya que de lo contrario no dejaremos recuerdo.
El problema comienza cuando el desierto en donde uno transita se hace “Grande y terrible”. La persona comiera a tener miedo de todo su alrededor y pierde todo sano orgullo de lo que es.
Este pavor lo lleva a involucrarse en cuestiones ajenas a nuestro acervo, vinculándose con toda clase de “Serpientes y escorpiones” que lo alejan del objetivo sagrado.
Inevitablemente su alma comienza a tener “Sed” de verdad, ya que al desvincularse de su raíz comienza a sentirse vació.
El problema es cuando la persona llega a la conclusión que “No hay agua”, olvidándose que la Torá es la única fuente en donde puede saciara su sed, creyendo que su felicidad la obtendrá en campos ajenos a la tradición ancestral.
En conclusión: Inevitablemente vivimos en un “Desierto espiritual” pero no debemos tener miedo en expresar lo que somos, ya que de lo contrario no dejaremos recuerdo.
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