19… Paz, paz al que está lejos y al cercano, dijo Dios; y lo sanaré. 20 Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo. 21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos. (Isaias 57)
La persona con felicidad tiene paz interior y tranquilidad en su alma, más los malvados viven perturbados, no hallan descanso y en definitiva su propia oscuridad los hace sufrir.
No se consigue la paz interior con cosas superficiales y coyunturales que se alejan de la esencia del alma.
Solo existe armonía y felicidad cuando la persona llega a templar su espíritu.
Por un momento se creyó que la tecnología y los adelantos modernos habrían de traer reparo para el alma, pero evidentemente queda demostrado que el vació es cada vez mayor y solo volviendo al camino del espíritu la persona encontrará descanso para su alma.
La persona con felicidad tiene paz interior y tranquilidad en su alma, más los malvados viven perturbados, no hallan descanso y en definitiva su propia oscuridad los hace sufrir.
No se consigue la paz interior con cosas superficiales y coyunturales que se alejan de la esencia del alma.
Solo existe armonía y felicidad cuando la persona llega a templar su espíritu.
Por un momento se creyó que la tecnología y los adelantos modernos habrían de traer reparo para el alma, pero evidentemente queda demostrado que el vació es cada vez mayor y solo volviendo al camino del espíritu la persona encontrará descanso para su alma.
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