31 Dijo: ¡Ven, bendito de El Eterno! ¿Por qué permanecerás afuera? He desocupado la casa, y hay lugar para los camellos (Jaiei Sará 24)
Eliézer, el siervo de Abraham, sale en misión, encomendado por su amo, para encontrar una esposa para su hijo, para Itzjak.
Dicen los Sabios que Eliézer tenía una hija, a la cual quería casar con Itzjak, pero al ser Eliézer descendiente de Canaán, el hijo maldito de Noaj, sabía claramente que un “maldito no se junta con un bendito”. El y su familia son malditos y Abraham y su familia benditos.
Cuando Laban, hermano de Rivka, dijo: “Ven, bendito del Eterno” supo Eliézer que desde el cielo le estaban señalizando que a partir de cumplir con su misión con tanto arrojo se había convertido en bendito.
Eliézer, ahora bendito, podría haber regresado a la casa de Abraham con el argumento que ahora el se había tornado bendito y de esta manera proponer a Abraham que su hijo se case con su hija, pero el siguió adelante con su misión dejando la lógica de lado.
La persona tiene que aprender de Eliézer. En primer lugar tratar siempre de cambiar la condición natural, elevándose constantemente hasta convertirse en bendito. Pero luego, una vez que uno trasciende y mejora, no debe uno frenar, sino seguir en la misión que nos encomienda Abraham, en definitiva El Creador.
Eliézer, el siervo de Abraham, sale en misión, encomendado por su amo, para encontrar una esposa para su hijo, para Itzjak.
Dicen los Sabios que Eliézer tenía una hija, a la cual quería casar con Itzjak, pero al ser Eliézer descendiente de Canaán, el hijo maldito de Noaj, sabía claramente que un “maldito no se junta con un bendito”. El y su familia son malditos y Abraham y su familia benditos.
Cuando Laban, hermano de Rivka, dijo: “Ven, bendito del Eterno” supo Eliézer que desde el cielo le estaban señalizando que a partir de cumplir con su misión con tanto arrojo se había convertido en bendito.
Eliézer, ahora bendito, podría haber regresado a la casa de Abraham con el argumento que ahora el se había tornado bendito y de esta manera proponer a Abraham que su hijo se case con su hija, pero el siguió adelante con su misión dejando la lógica de lado.
La persona tiene que aprender de Eliézer. En primer lugar tratar siempre de cambiar la condición natural, elevándose constantemente hasta convertirse en bendito. Pero luego, una vez que uno trasciende y mejora, no debe uno frenar, sino seguir en la misión que nos encomienda Abraham, en definitiva El Creador.
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