2…Este es mi Dios y lo glorificaré (Beshalaj 15)
Explican los Sabios: La palabra “Este” denota revelación, señalando con el dedo algo que realmente se ve.
Al abrirse el mar rojo el pueblo pudo apreciar la mano del Eterno. Las “Aguas” de los mundos ocultos se “Abrieron” y se pudo percibir la divinidad en lo “Seco” de la tierra, en forma manifiesta.
Todo esto como prólogo a la entrega e la Torá, queriendo Hashem mostrar el objetivo, que es que lo espiritual se introduzca en los planos inferiores.
Todo esto fue solo por un momento, volviendo luego el agua a su curso normal, quedando el mundo sin la revelación divina hasta el día de hoy.
Pero con la llegada del Mashiaj la revelación no será tan solo por un momento sino que será permanente. La revelación no será solo desde el “Cielo” como fue en la salida de Egipto, sino que por intermedio de la Torá, el mundo generará una santificación desde la tierra.
Por eso la profecía que habla sobre la época mesiánica habla de dos “Este”, dos revelaciones. La celestial, que viene desde lo alto, y la terrenal, aludiendo a la santificación misma de la tierra, por intermedio de las acciones de las personas, produciendo una revelación de la divinidad de manera permanente, como está escrito:
“Y se dirá en aquel día: He aquí “este” es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; “este” es Hashem a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud” (Isaías 25, 9)
El primer “Este” fue originado por Hashem abriendo el mar y entregando la Torá, pero después depende del hombre llevar a cabo la Torá refinando el mundo de modo que sea recipiente apto para que se introduzca la divinidad de manera permanente, erradicando el mal de manera definitiva.
Explican los Sabios: La palabra “Este” denota revelación, señalando con el dedo algo que realmente se ve.
Al abrirse el mar rojo el pueblo pudo apreciar la mano del Eterno. Las “Aguas” de los mundos ocultos se “Abrieron” y se pudo percibir la divinidad en lo “Seco” de la tierra, en forma manifiesta.
Todo esto como prólogo a la entrega e la Torá, queriendo Hashem mostrar el objetivo, que es que lo espiritual se introduzca en los planos inferiores.
Todo esto fue solo por un momento, volviendo luego el agua a su curso normal, quedando el mundo sin la revelación divina hasta el día de hoy.
Pero con la llegada del Mashiaj la revelación no será tan solo por un momento sino que será permanente. La revelación no será solo desde el “Cielo” como fue en la salida de Egipto, sino que por intermedio de la Torá, el mundo generará una santificación desde la tierra.
Por eso la profecía que habla sobre la época mesiánica habla de dos “Este”, dos revelaciones. La celestial, que viene desde lo alto, y la terrenal, aludiendo a la santificación misma de la tierra, por intermedio de las acciones de las personas, produciendo una revelación de la divinidad de manera permanente, como está escrito:
“Y se dirá en aquel día: He aquí “este” es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; “este” es Hashem a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salud” (Isaías 25, 9)
El primer “Este” fue originado por Hashem abriendo el mar y entregando la Torá, pero después depende del hombre llevar a cabo la Torá refinando el mundo de modo que sea recipiente apto para que se introduzca la divinidad de manera permanente, erradicando el mal de manera definitiva.
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